¿Quieres más tiempo? ¡Te doy la solución!

¿Te preguntas frecuentemente a dónde se te fue el día? El tiempo se te escurre sin que te des cuenta en parte porque no calculas acertadamente cuánto tiempo te tomará hacer lo que tienes que hacer. Cuando estimas cuánto tiempo te tomará completar una actividad, tiendes a subestimar o sobreestimar ese tiempo y como resultado, te estresas y malgastas una cantidad sustancial de horas valiosas. Sin embargo, allí hay tiempo libre escondido y es hora de descubrirlo.

Completa tus tareas en el menor tiempo posible y ganarás tiempo extra para ti.

Tu personalidad tiene mucho que ver en cómo utilizas tu tiempo. Por un lado, hay mujeres que prefieren comenzar a trabajar en un proyecto inmediatamente y se planifican para terminarlo antes de la fecha límite. Por otro lado, hay mujeres que trabajan mejor bajo presión y procrastinan regularmente; son las que se preguntan por qué comenzar hoy cuando puedo comenzar mañana y obtener el mismo resultado. Procrastinar de forma controlada, funciona para mucha gente y está bien; cada quién tiene su estilo personal.

Cuando hablo con mis clientes acerca de cómo planificar eficientemente sus día y semanas, comienzo explicándoles la Ley de Parkinson. La Ley de Parkinson dice que el trabajo se extiende hasta ocupar el tiempo disponible para completarlo. Este concepto lo publicó el escritor e historiador británico Cyril Parkinson en un articulo para The Economist en 1955. Si ciertamente él se refería a las burocracias, este concepto se ha utilizado ampliamente en el campo de la gestión del tiempo. La ley aplica no solo al ámbito corporativo sino también al día a día de muchas mujeres: mujeres que manejan calendarios familiares ajetreados.

Esta ley aplica también a tu vida cotidiana; por ejemplo, si tuvieses dos horas en la mañana para alistarte y salir, te tomará dos horas ducharte, arreglarte el cabello, escoger tu ropa, aplicarte el maquillaje, seleccionar tus accesorios y finalmente, salir. Ahora bien, si tuvieses solo 30 minutos para lo mismo, esa sería la cantidad de tiempo que te tomaría ducharte, vestirte, arreglarte el cabello y el maquillaje y salir. Tendrás que ser flexible aquí y allá, pero estarás lista en 30 minutos.

Mide cómo usas tu tiempo.

Si quieres comprobarlo, comienza por mantener un registro de cómo utilizas tu tiempo a lo largo de una semana (puedes descargar una Tabla de Uso del Tiempo aquí). Esto te dará una idea de cuánto tiempo te toma cada actividad. Luego, escoge dos o tres actividades que consideres que puedas completar en menos tiempo del que te toma actualmente. Por ejemplo, si ordenar tu dormitorio en la mañana te toma 15 minutos, proponte ordenarlo en 10 minutos. Tómate este límite de tiempo en serio, no como una opción. ¡Se flexible y creativa! Sigue llevando ese registro de uso del tiempo para medir tu progreso.

Una vez que consigas completar una actividad en menos tiempo, escoge otra y mira cuánto tiempo puedes rebajar de esa. Prueba esta estrategia en varias de tus actividades cotidianas y tu registro del tiempo te indicará cuánto tiempo adicional has ganado cada día para otras cosas que quieras hacer. La Ley de Parkinson dice que entre más tiempo tienes, más elaborada haces la tarea que tienes en frente. Así que enfócate en lo importante y no malgastes tiempo en detalles innecesarios. Más tiempo no significa mejor calidad.

¿Te da curiosidad saber cuánto tiempo ahorrarías cada día si te propusieras hacer tus actividades de rutina en menos tiempo? Experimenta y saca tus propias conclusiones. Luego, cuéntame cómo te resulta en los comentarios, ¡te leo! Gracias por leer mi post y que esta semana te rinda muchísimo :)

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