Hechizo digital: ¿eres víctima?

La era digital nos ha ido seduciendo sutilmente. Cada año un nuevo modelo de teléfono con funcionalidades deslumbrantes apela a nuestra fantasía de libertad e inmediatez. Nos dejamos atrapar y no podemos (¡ni queremos!) romper el embrujo que nuestros teléfonos, iPads y laptops poseen sobre nosotras. Tenemos una app para cada diligencia imaginable, podemos hacer todo con facilidad, rapidez y sin limitaciones de hora ni geografía. El hechizo es total y nuestra sobrevivencia depende de la conexión de wi-fi.

Lo inmediato no debe ganarle a lo importante.

En el blog post de la semana pasada, comenté que mis asesorías están basadas en tres pilares vitales y describí el primero: esencialismo. Ahora hago referencia al segundo: minimalismo digital y el impacto que la tecnología tiene sobre nuestra forma de resolver problemas, generar ideas e invertir nuestro valioso tiempo.


Los avances tecnológicos nos han permitido la flexibilidad de trabajar desde cualquier lugar. Respondemos emails desde la práctica de baseball de nuestros hijos, editamos documentos desde la sala de espera del dentista, participamos en reuniones virtuales desde Starbucks y sabemos todo lo que sucede del otro lado del mundo con solo echarle un vistazo a las notificaciones que aparecen en nuestra pantalla. Tenemos acceso a toda la información que necesitamos en tiempo real. Pero, ¿cuál es el precio que pagamos por esta conveniencia?


Sabemos que no hay nada gratis en esta vida y la flexibilidad que proveen los equipos electrónicos portátiles no es una excepción. Esa conveniencia la pagamos con menos tiempo de calidad para las cosas importantes, menos capacidad de concentración, problemas de memoria y ansiedad causada por el miedo de perdernos de algo importante. Inconscientemente hemos sustituido lo importante por lo inmediato.


La época en que el aburrimiento nos obligaba a inventar maneras para entretenernos pasó y los momentos de silencio y soledad que nos permitían generar nuevas ideas y encontrar soluciones a los problemas cotidianos, también pasó. Ahora esperamos que Google y Siri hagan su magia y nos den soluciones y aclaren dudas y que lo hagan inmediatamente.


Pero nunca es tarde para romper el embrujo. Debes comenzar por estar consciente del tiempo que pasas consumiendo contenido de bajo valor y crear un sistema viable para reducir ese tiempo. Este sistema incluye reducir las plataformas sociales que sigues y depurar las apps que frecuentas. Esto no es tan fácil como suena, sobretodo si hay un problema de adicción digital.


Todo cambio es un proceso. Si estás consciente de la importancia de redirigir tu tiempo de pantalla a actividades más meritorias, será más fácil romper el hechizo. El secreto está en escoger actividades atractivas para ocupar tu tiempo; mientras más interesante lo que hagas, menos interés tendrás en tu teléfono como una forma de distracción.


¿Eres víctima del hechizo digital? ¡Déjame saber en los comentarios!


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Esta semana haz tiempo para ser feliz porque la felicidad hay que buscarla,

no siempre viene sola.


Sheila :)



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