Haz nada y logra mucho

Esto está más que comprobado: trabajar largas horas sin tomar descansos disminuye tu productividad. Punto.


Hay estudios que indican que una persona que trabaja 60 horas a la semana no es más productiva que una que trabaja 40 cuando esas 40 horas están bien planificadas y tu cuerpo tiene la energía necesaria para enfocarte en lo que tienes que hacer.

Los descansos frecuentes incrementan la productividad.

Ahora bien, no todos los descansos han sido creados iguales: tus descansos deben ser descansos activos, con propósito. Tomar descansos frecuentes simplemente para tener más oportunidades de revisar Instagram no cuenta como un descanso activo. No quiero decir que no puedes revisar Instagram de vez en cuando, eso está bien, lo que debes evitar es ocupar todo tu tiempo libre en actividades que no te ayudan recargar tu energía.


A la hora de planificar tus descansos, pregúntate cuál es el propósito que buscas: ¿energizarte? ¿desconectarte? ¿relajarte? En el día deberías tener una combinación de estos y otros que apliquen a tu situación, dependiendo del trabajo de estás haciendo y vas a hacer al otro lado del descanso.


Una vez que defines el propósito de tu descanso puedes decidir qué tiempo necesitas y en qué vas a ocupar ese tiempo. Por ejemplo, si has estado leyendo y vas a pasar preparar una sesión con un cliente, necesitas un descanso que te energice por lo que podrías salir a caminar por 30 minutos. Si, por el contrario, terminaste una sesión de kickboxing online y te vas a sentar a trabajar, sería preferible un descanso que te permitiera enfocarte, en cuyo caso tomarte un café y comerte una barra de granola podría ser lo más apropiado.


Como señalé antes, tus descansos deben tener un propósito y para ello debes planificarlos con esa intención en mente. Si tomas un descanso sin saber en qué ocupar ese tiempo lo que te sucederá es que te engancharás en las redes sociales o encenderás la televisión. Para evitar eso, crea una lista de actividades o tareas que puedas hacer en 5,15 o 30 minutos.


Por ejemplo:


En 5 minutos podrías:

  • Prepararte un té o un café

  • Meditar

  • Hacer una llamada (que no sea de trabajo)

  • Hacer ejercicios de estiramiento

  • Regar una planta (o dos)


En 10 minutos podrías:

  • Comerte una merienda ligera

  • Anotar la lista para el supermercado

  • Caminar al buzón de correo

  • Hacer una cita pendiente

  • Organizar tu escritorio


En 30 minutos podrías:

  • Hacer una mini-sesión de yoga

  • Salir a caminar

  • Llamar a una amiga

  • Leer ficción

  • Tomarte un té y dejar que tus pensamientos fluyan

  • Jugar con tus hijos pequeños

  • Tomarte una siesta corta


Tip: Para que puedas disfrutar tu descanso plenamente y cosechar los beneficios, pon tu alarma para que no tengas que estar pendiente de que se te pase el tiempo sin que te des cuenta.


Los descansos no son señal de flojera ni es procrastinación. Los ratos de descanso durante tu día de trabajo son necesarios para darle espacio a tu cerebro a que genere nuevas ideas, se desconecte de las presiones del trabajo y se recargue. Además, también le estás permitiendo a tus ojos descansar y a tu cuerpo cambiar de postura. Todo esto suma para que tus horas de trabajo sean realmente productivas. Es por esto que mayor descanso equivale a mayor productividad.


¿Acostumbras tomar descansos frecuentes durante el día de trabajo? Comenta abajo, me interesa mucho conocer tu experiencia.


Si esta es tu primera vez leyendo mi blog, ¡bienvenida! Si ya has estado por aquí antes, ¡gracias por volver! Y para que no te pierdas ni una sola idea sobre cómo optimizar tu tiempo, sígueme en Instagram @organizing.concepts y únete a mi grupo en Facebook PowerGroup Organizing Conceptspara ser parte de esta comunidad de mujeres extraordinarias.


Esta semana haz tiempo para ser feliz porque la felicidad hay que buscarla,

no siempre viene sola.


Sheila :)






7 views0 comments

Recent Posts

See All