Gana tiempo cerrando tus círculos

Dime si esta historia te es familiar: en la mañana te levantas decidida a ser productiva. Llevas a los niños al colegio y comienzas a limpiar los gabinetes de la cocina; cuando vas por el segundo gabinete, recuerdas que debes poner ropa a lavar. En eso, una amiga te llama y mientras hablas con ella, abres el closet del pasillo. Cuando cuelgas es hora de preparar el almuerzo. Lavas las ollas y ya es hora de recoger a los niños. Regresas a casa y caes en cuenta que no terminaste de limpiar los gabinetes, sigues lavando ropa y la mitad del closet está fuera de su lugar. ¿Te suena conocida?

Cierra tus círculos y aumenta tu productividad.

Esta historia está basada en la experiencia de una cliente. Cuando comenzamos, ella se lamentaba porque por más que comenzaba el día dispuesta a poner su casa en orden, se le pasaban las horas y no terminaba nada. Como resultado, vivía frustrada porque los días no le rendían y terminaba haciendo quehaceres 5 días a la semana. Algo debía cambiar y pronto.


Mientras ella me describía su situación, era evidente (aunque no para ella) que el problema estaba en que no terminaba las actividades que comenzaba. Si ella hubiese terminado de limpiar los gabinetes antes de vaciar el closet, al final del día hubiese tenido por lo menos una cosa terminada. Si hubiese puesto a lavar ropa desde temprano, hubiese terminado antes de que los niños regresaran del colegio. En fin, dejaba muchos círculos sin cerrar.


Cuando tu día no está planificado, tiendes a dejar círculos abiertos porque estás reaccionando a lo que va surgiendo y por ende saltas de una actividad a otra sin ningún plan de acción. Cuando planificas tu día desde temprano y sabes exactamente qué quieres lograr entonces evitarás la tentación de comenzar algo sin haber terminado lo anterior. Si surge algo más que quieres hacer, anótalo en tu agenda.

Este mismo patrón se repite en la oficina. Comienzas a escribir un proyecto, llega un email que para responder debes pedirle unas estadísticas a un compañero y cuando ves es hora de la reunión con tu equipo y así sucesivamente. Por eso, dejar círculos abiertos menoscaba tu productividad. Estos círculos quedan abiertos por tu falta de enfoque, no por las inerrupciones.


En un plano más amplio, tus círculos de la semana o el mes también pueden ir quedado abiertos si no tienes cuidado y qué mejor momento que el final del primer trimestre del año para revisarlos y cerrarlos. Solo midiendo lo que has hecho o dejado de hacer podrás avanzar tus metas.


Revisa todo lo que has anotado en tu agenda desde enero hasta hoy. ¿Qué círculos han quedado abiertos? ¿Qué comenzaste y no has terminado? Y decide si vale la pena volver a ellos y cerrarlos o si es mejor eliminarlos o reprogramarlos para cuando estés lista para dedicarte a ellos de verdad.


En cuanto al día a día en la casa o en el trabajo, revisa tu agenda en la mañana y al final del día y asegúrate que todo lo que comenzaste a hacer lo terminaste y si no lo terminaste anótalo para el día siguiente. Enfócate en cerrar tus círculos y verás como incrementas tu productividad en muy poco tiempo.


¿Tiendes a dejar círculos abiertos en tu día a día? Déjame un comentario con tu historia, ¡me encataría leerla y responderte!


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Esta semana haz tiempo para ser feliz porque la felicidad hay que buscarla,

no siempre viene sola.


Sheila :)


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