Desenmascara a los ladrones de tu tiempo

Updated: Aug 6

Tiempo atrás decidí analizar en detalle en qué invertía las horas de mi día y en qué las malgastaba. Debo confesar que me sorprendió encontrar muchas oportunidades para mejorar. ¿Haz hecho ese análisis alguna vez? ¿Sabes en qué se te va el tiempo?

Debemos saber en qué se nos va el tiempo para poder invertirlo mejor.

Generalmente, sabemos cuándo estamos malgastando el tiempo en actividades de poco valor como ver la televisión sin un propósito definido (vemos lo que sea con tal de no movernos del sofá) o estar frente a la computadora buscando algo que no sabemos qué es. Sin embargo, hay otras formas de malgastar el tiempo que son menos obvias, bien sea porque lo hacemos sin pensar o porque no se apegan a nuestra idea convencional de malgastar el tiempo. Solo nos damos cuenta cuando nos preguntamos cómo se nos pasó tan pronto.

Los equipos electrónicos portátiles son uno de los ladrones de tiempo más comunes y más sigilosos. La mayoría tenemos acceso a por lo menos uno y como somos curiosos por naturaleza queremos estar al tanto de todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor, aunque no nutra nuestro intelecto ni avance nuestros objetivos. Revisar el teléfono sin propósito especifico nos provee un “descanso mental” aparente ya que no requiere pensar ni tomar decisiones.

Los electrónicos son ladrones de tiempo evidentes, pero existen otros menos obvios:

Falta de planificación. Tanto si trabajas desde tu casa o en una oficina, hacer diligencias sin primero planificarte te roba tiempo valioso. Agrupar y salir de todas las diligencias similares de la semana de una vez, te garantizará tiempo disponible para hacer otras actividades de tu interés. Asegúrate de compilar una lista de diligencias pendientes para la semana y diseñar una ruta que te permita completarlas eficientemente.

Si por alguna razón es imposible completar todas las diligencias en una sola salida, divídelas según un orden eficiente (área de la ciudad, por ejemplo) y completa cada grupo de diligencias el día que le asignaste.

Revisar tu email constantemente. Ante todo, elimina las notificaciones de email de tu teléfono. Las notificaciones de email, redes sociales y otras aplicaciones suelen generar un estrés que no necesitas. Asígnate un horario especifico para revisar emails y no caigas en la tentación de hacerlo con más frecuencia de la planificada. Dos a tres veces al día debería ser suficiente.

Interrupciones y distracciones. Hay interrupciones que están fuera de tu control; sin embargo, puedes tomar acciones para limitarlas. Por ejemplo, hay personas que usan audífonos para indicar que están enfocados en su trabajo y no pueden ser interrumpidos. Otras personas colocan una notificación fuera de su puerta indicando sus horas de conferencia. Si eres una mamá y necesitas tiempo a solas para meditar o ejercitarte, coloca una nota de “No Molestar” fuera de tu puerta o programa una alarma con el tiempo que necesitas y explícale a los niños que estarás disponible tan pronto suene la alarma, pero no antes.

Las distracciones son diferentes porque dependen más de ti. Te distraes revisando tu teléfono en vez de trabajar, te pones a conversar por teléfono sobre temas irrelevantes o cualquiera otra excusa con tal de evitar hacer lo que debes hacer. Hay veces que tienes la intención de trabajar, pero tus pensamientos divagan y te es difícil enfocarte de nuevo. En estos casos, es mejor que tomes un descanso real. Una opción es la conocida Técnica Pomodoro que se basa en crear bloques de trabajo de 25 minutos consecutivos y tomar un descanso de 5 minutos entre cada bloque. Este sistema te ayudará a controlar las distracciones e interrupciones ya que estarás enfocada en tu trabajo hasta que la alarma suene a los 25 minutos.

Favores a otros. Por alguna razón, cuando alguien acude a nosotros pidiendo un favor, tendemos a dejar de hacer lo que estamos haciendo para ayudar a esa persona, sacrificando nuestras propias tareas pendientes. A menos que esa persona tenga una emergencia real, toma nota de lo que necesita, decide si lo puedes hacer o no y dile que te harás cargo de lo que te pide apenas termines lo que tienes pendiente. No dejes de lado tus tareas por hacer las de alguien más si esas no avanzan tus objetivos personales.

¿En qué consumes tu tiempo?

La mejor forma de minimizar los ladrones de tu tiempo es estando consciente de cuándo y cómo actúan. Si sabes que pasas mucho tiempo revisando las redes sociales, por ejemplo, puedes establecer reglas que te ayuden a controlar esa debilidad. ¿Sabías que Instagram ofrece notificaciones con límite de tiempo? ¿Y que puedes poner controles de tiempo en tu iPhone?

Desafortunadamente, cuando pierdes tiempo, lo que más sufre no es tu trabajo; lo que sufre es tu cuidado personal. Duermes menos horas, tiendas a comer más comida rápida, tienes menos tiempo para ejercitarte y reflexionar sobre tu día, menos horas para leer por placer, en fin, menos tiempo de calidad para tí. Asegúrate de saber en todo momento a dónde se va tu tiempo; esa es la mejor manera de avanzar hacia donde quieres llegar.

¿Te ha sucedido que terminas el día preguntándote en qué se te pasó el tiempo? Comparte aquí tu experiencia y tu estrategia, me encantaría escucharla y aprender de ti. Si este post te ha sido útil, déjame un like, compártelo y comenta abajo para que otros también se beneficien. ¡Gracias por leerme y que tu semana sea súper productiva!

  • Facebook - Grey Circle
  • Pinterest
  • Instagram

2020 Made with 💚