¿Cuánto vale tu tiempo?

Un día recibí un mensaje con esta pregunta: ¿Por qué no tengo tiempo para mi? Es imposible dar una respuesta acertada a ciegas, pero una razón puede ser que permitimos que el tiempo se nos escurra entre los dedos como si no importara nada cuando en realidad es un recurso tan valioso como el dinero que sí cuidamos diligentemente. Pero ¿por qué cuidamos tanto nuestro dinero y tan poco nuestro tiempo?


¿Cuánto vale tu tiempo?

El tiempo y el dinero son nuestros recursos más preciados y la prueba es que más que otra cosa, buscamos tener más tiempo y más dinero en parte porque ambos son formas de pago. Por ejemplo, si queremos hacer algo positivo por la comunidad, donamos dinero o donamos tiempo; si cometemos una infracción, la pagamos con dinero o con tiempo (privados de libertad).


En qué invertimos nuestro tiempo y nuestro dinero depende enteramente de qué consideramos importante o prioritario. Para las actividades que nos entretienen, divierten y gustan encontramos el tiempo y el dinero (o por lo menos hacemos el esfuerzo por encontrarlos). Mientras que para las actividades que nos parecen complicadas, aburridas o sin mérito dejamos claro que estamos súper ocupadas y no tenemos dinero. El paso del tiempo es cuestión de percepción.


Cuando hacemos lo que nos gusta el tiempo vuela y el costo importa menos; cuando hacemos lo que nos desagrada, el tiempo no pasa nunca y es muy caro. Pero hasta aquí llegan las similitudes entre el tiempo y el dinero. Mientras que la cantidad de dinero que tienes varía a lo largo de tu vida, el tiempo es inflexible, no se extiende ni se acorta. Si hay algo que no discrimina contra nadie es el tiempo y no importa cuanto dinero tengas, no puedes comprar más tiempo, ni almacenarlo, ni recuperarlo cuando lo malgastas. El tiempo perdido no se recupera.


Si el tiempo es nuestro tesoro, ¿por qué lo malgastamos y cuidamos tanto de nuestro dinero? Pienso que una razón puede ser que el dinero es tangible, podemos comprar cosas con él, podemos ver cómo crece (o no) nuestra cuenta bancaria y sabemos lo que nos compraríamos si tuviésemos más. Por el contrario, el tiempo pareciera intangible porque no lo vemos y no le damos importancia hasta que lo perdemos. Pero el tiempo también es tangible: un año tiene 8.760 horas y una persona que llega a los 90 años vive 788.400 horas.


Pocas personas han dicho al final de sus vidas “hubiese querido tener un millón de dólares en el banco” o “debí haber trabajado más horas para tener más dinero” Sin embargo, sabemos que, en esos momentos finales, las personas han deseado haber pasado más tiempo con sus familias o haber hecho ese viaje que siempre soñaron. Si a una persona con una enfermedad terminal le dieran a escoger entre un millón de dólares o un mes con su familia, ¿qué crees que escogería?


Ahora, tener tiempo y no invertirlo bien equivale a arrojar dinero a la basura. El mejor uso de tu tiempo es cuando lo inviertes en actividades alineadas con tus valores y con tus metas. Y el mejor uso de tu dinero es cuando lo inviertes en experiencias que te hacen feliz. Sales ganando cuando mides el uso del tiempo en base a la calidad de las actividades que escoges hacer, por eso debes aprender a administrar tus decisiones en vez de tu tiempo.


Invierte en experiencias inolvidables.

¿Cómo mides qué tan bien inviertes tu tiempo? Imagínate que tienes que escribir un libro sobre tu vida e incluir desde eventos significativos hasta tareas rutinarias; ¿sobre qué escribirías? ¿sobre la cantidad de dinero que tienes en el banco o sobre aventuras y experiencias que te han traído felicidad y recuerdos increíbles? La gente que tiene la opción de escoger entre tener más dinero y tener más tiempo y escoge más tiempo reporta ser más feliz por un período más largo que la gente que escoge más dinero.


¿No te parece terrible que el 80% de las personas en Norteamérica reporten no tener suficiente tiempo para que lo quieren o deben hacer? Si estás en ese grupo, considera comenzar desde ya a invertir más tiempo en crear vivencias inolvidables porque esa inversión te traerá más felicidad que el dinero mismo (el costo de la actividad es irrelevante, la calidad de la misma es lo que cuenta). Por allí dicen que el dinero compra la felicidad, pero ¿de qué te sirve si no tienes tiempo para disfrutarla y compartirla? Tu tiempo no tiene precio, es un recurso limitado y no renovable así que reconoce y aprecia su valor y protégelo tanto o más que tu dinero.


¿Estás en este grupo de 80% de personas que sufre de pobreza de tiempo? Cuéntame en los comentarios. Si te gustó este post, por favor dale “like” y compártelo con quienes creas se puedan beneficiar (¡y no me digas que no tienes tiempo de hacerlo!). Si es tu primera vez leyendo mi blog ¡bienvenida! Si ya has estado por aquí antes, ¡gracias por volver! Feliz semana y que el tiempo te rinda muchísimo.


Sheila :)


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