4 soluciones para dejar de procrastinar

Por años asumí que la procrastinación era la tendencia de las personas desorganizadas a retrasar una tarea pendiente una y otra vez... resulta que no es así. Por el contrario, no tiene nada que ver con manejo del tiempo. Eventualmente descubrí que múltiples estudios indican que procrastinar no es un problema de desorganización ni de mal manejo del tiempo, es un conflicto emocional. Entonces la pregunta es, ¿qué emociones interfieren con tu habilidad de abordar una tarea con tiempo?

Descubre por qué dejas tus pendientes para después y toma acción.

Resulta que hay varios factores emocionales que llevan a procrastinar. Aquí te dejo algunos de los más comunes con sus soluciones:


Emoción: Confusión


¿Por qué? Para comenzar una actividad debes tener claro cuáles son los parámetros, qué se espera que hagas, cuáles son las fechas importantes, cuál es el objetivo y cuáles son las expectativas. Si tu tarea es ambigua es muy difícil siquiera saber por dónde comenzar.


Solución: Anota toda la información que tengas sobre el proyecto. Como haría un reportero, responde el ¿qué? ¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde? ¿quién? y ¿por qué? de tu proyecto. Si te falta una de las respuestas, consíguela y estarás lista para comenzar armada con toda la información que necesitas.


Emoción: Desmotivación


¿Por qué? Si la tarea no te motiva, no le ves el beneficio o la necesidad, te va a parecer frustrante invertir tu valioso tiempo en ella y preferirás invertirlo en otras actividades más atractivas.


Solución: Dale la vuelta y búscale el ángulo positivo, aunque no esté directamente relacionado con el propósito de la actividad (po rejemplo, será un alivio salir de lo que te está atormentando). Cuando encuentres una razón para comenzar estarás encaminada a terminar más rápido.


Emoción: Temor


¿Por qué? No querer comenzar una tarea por miedo a fallar es muy común y más si eres perfeccionista. Si perteneces a en este grupo tu excusa será que si no escribes ese libro que has querido escribir por tanto tiempo, no corres el riesgo a decepcionarte si termina no siendo tan exitoso como quisieras. Básicamente te estás escudando detrás de una excusa para no enfrentar la posibilidad de fracaso.


Solución: Olvida la perfección; como dijo Mark Zuckerberg, “hecho es mejor que perfecto”. Lo importante es rodearte de las mejores herramientas que tengas a tu disposición y comenzar; con el tiempo lograrás suficiente experiencia para mejorar. No me imagino a nadie diciendo en sus últimos días “bueno, lástima que ese libro no me quedó perfecto”, pero si me la imagino diciendo “siempre quise escribir un libro, nunca me atreví y ahora es muy tarde” Así que olvida el perfeccionismo y escribe el libro que te haga ilusión ahora.


Causa: Duda


¿Por qué? Imagínate que te asignan un proyecto en el que nunca has trabajado y con pocas indicaciones te piden organizar la gran inauguración de una sucursal de tu compañía ¿Por dónde comienzas? ¿Qué haces? Pasan los días y le das vueltas y vueltas al proyecto en tu cabeza sin saber por dónde comenzar.


Solución: Divide el proyecto en tareas tan pequeñas como sea posible. Comienza por grupos, por ejemplo, tu equipo de trabajo, fecha del evento, lista de invitados, los refrigerios, la decoración, prepara la agenda del evento, etc. Una vez que tengas el proyecto dividido en tareas, divide esas tareas en sub-tareas, por ejemplo, cuando tengas la lista de invitados, escoge las invitaciones (¿impresas o digitales?) y así hasta que tengas un plan de acción completo y detallado. Una vez que el proyecto esté dividido en tareas manejables, será mucho menos intimidante.

Para concluir, ninguna de las razones que listé arriba (confusión, desmotivación, temor y duda) tiene que ver con un manejo deficiente del tiempo, todas son razones emocionales. Sin embargo, es muy común leer y escuchar sobre procrastinación en el campo de la gestión del tiempo porque, aunque su origen sea emocional, el resultado afecta directamente tu productividad y por eso debes tomar acción.


Para dejar de procrastinar es importante encontrar la razón por la que constantemente retrasas lo que tienes que hacer, aun sabiendo que al hacerlo te estás perjudicando, y aplicar las soluciones que te doy aquí. Cuando veas que una tarea o proyecto pasa de un día al siguiente y al siguiente en tu lista de pendientes, es hora de analizar la razón y aplicar la solución apropiada. No lo dejes para después, busca qué estás retrasando sin explicación aparente y resuélvelo de una vez.


¿Tiendes a procrastinar? Cuéntame qué haces para resolverlo y cómo estas 4 soluciones te pueden ayudar. Gracias por leerme y te deseo que esta semana seas proactiva y resuelvas todas esas tareas que has dejado sin hacer por varios días.


Para más ideas y soluciones para optimizar tu tiempo, sígueme en Instagram @organizing.concepts.

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